jueves, 15 de octubre de 2015

CELEBRAMOS EL DESCUBRIMIENTO, NO UN ENCUENTRO.

CARTA ABIERTA DE UN GUARDIA CIVIL A WILLY TOLEDO

'No renuncias a tu nacionalidad porque se acabarían las subvenciones'

Un agente retirado de la Benemérita responde al mensaje rebosante de odio hacia España y los españoles del "actor" Willy Toledo.

 

"CARTA ABIERTA A GUILLERMO TOLEDO:

Te podía haber contestado el 12 de octubre, como hicieron muchos españoles -anónimos y conocidos- que se sintieron ofendidos, pero no eres tan importante como para que dejase de celebrar el día de mi Patrona. No tienes la suficiente entidad intelectual ni moral para que perdiese ni un sólo segundo de unos de los días más importante del año para mí en contestarte.
Como guardia civil, como español y como católico me sentí ofendido. Ofendido porque tú, verdadero hijo de p*** -y no lo entiendas como un insulto, repito que ni siquiera tienes la entidad moral suficiente para que te insulte, tómatelo como la forma vulgar que figura en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española para designar a alguien como tú, a una "mala persona"- has arremetido contra todo en lo que creo, lo que respeto, lo que he defendido y por lo que he luchado. Has arremetido contra aquello por lo que luchan y defienden mis compañeros y por lo que han muerto asesinados muchos de ellos: España y su identidad pasada, presente y futura, la tolerancia y la libertad. Has arremetido contra nuestra identidad, contra nuestros valores, contra nuestras instituciones y contra nuestras tradiciones, has sembrado odio e intolerancia con tus cagadas. Y has ofendido.
Hoy te voy a contestar, con tranquilidad, con respeto y sin insultos. Y voy a intentar ilustrarte para ver si vas saliendo poco a poco de tu ignorancia, porque demostraré que eres un ignorante -y no, no es un insulto, ya comprobarás al final que sólo es tu realidad-.
No es la primera vez que me resulta repugnante oír las tonterías que dices, evidentemente debe ser porque tenemos pensamientos distintos. Yo soy tolerante y respeto las posturas, las ideas, las tradiciones de los demás y las leyes; y tú no eres más que un indigente intelectual, porque careces de la inteligencia necesaria. Tienes la escasez moral suficiente, en tus trabajos y actividades no predomina precisamente el uso de la inteligencia -de la que como digo careces- para simplemente hablar y dirigirte dignamente a los demás, pero además descubro ahora que también eres un indigente cultural, porque careces de cultura y de conocimiento. Lo peor que puede haber es alguien como tú, alguien que careciendo de inteligencia, de cultura y de conocimiento quiera hacernos creer que sabe de lo que habla.
Sólo dos apreciaciones en cuanto a tus defecaciones, que no lo son, si nos atenemos al significado exacto de la expresión, porque cuando pretendes “defecar” en todo lo español, lo haces por la boca, o te equivocas al hablar y no defecas, vomitas, que lo mismo daría, o tu boca es una verdadera cloaca, también en el sentido exacto de la palabra en cuanto a anatomía animal, que es lo que realmente eres, tampoco es un insulto, solo constato un hecho.
Hablando de desechos humanos, volvamos a tu demagogia barata. Nos tenéis acostumbrados tú y los que son como tú a vomitar exabruptos contra los que os dan y os damos de comer, porque tú y muchos como tú -y lo sabes- sólo sois capaces de sobrevivir gracias a las subvenciones de aquellos a los que atacáis -nosotros-, a los impuestos de los españoles. Arremetes y reniegas de todo lo español, pero no tienes huevos a renunciar a tu nacionalidad, porque se te acabaría el chollo de las subvenciones, lo que te hace un parásito social. ¡Joder, es que lo tienes todo!
Hay que ser muy sinvergüenza o muy tonto para obviar dos hechos importantes: el principal es sobre el 12 de octubre, y es asegurar que la conmemoración del Descubrimiento de América es franquista y arremeter contra ella, [...] cuando la verdad es que la introdujo en 1918 el Gobierno parlamentario de Antonio Maura y la primera celebración la realizó la II República -esa a la que defiendes con tanto ahínco-. Y fue la II República quien la llamó Fiesta de la Raza, pero el franquismo en 1958 eliminó esa denominación y la sustituyó por el Día de la Hispanidad. Ya ves que según esto no deberías odiar la fiesta, la conmemoración, en todo caso solo la denominación. ¡¿Ves cómo eres un ignorante, un indigente cultural e intelectual?! Como ves, indigente cultural, la Fiesta no es franquista, pues se remonta a la II República.
El otro hecho es decir que esta es una fiesta de conmemoración de un genocidio, cuando en realidad el comienzo de esa fiesta se retrotrae al IV Congreso de Americanistas en 1881, donde se aprobó una resolución en la que se propuso a todos los gobiernos del mundo civilizado que declarasen festivo el 12 de octubre de 1892 y construyesen estatuas y monumentos de Cristóbal Colón. ¿Lo has comprendido Guillermo? Un congreso de hispanoamericanos, de ”indígenas”, como los llamáis.
Desconocer esto y arremeter contra la Fiesta de la Hispanidad es lo que te hace ser un indigente cultural y un desecho intelectual además de un verdadero ignorante. Y lo eres porque dicen que la cultura es el conjunto de conocimientos e ideas no especializados adquiridos gracias al desarrollo de las facultades intelectuales -mediante la lectura, el estudio y el trabajo-. Y al parecer trabajo poco, lectura y estudio menos, y facultades intelectuales bastante mermadas por lo que veo, porque si leyeses o tuvieses un poco de cultura o educación te evitarías el bochorno del ridículo que haces cada vez que abres la cloaca o la boca, que en ti viene a ser lo mismo.

  

Pero sobre todo demuestras que eres un cagón, lo que viene a ser todo un cobarde. Te cagaste en la Virgen del Pilar, puede que lo hicieses no porque sea la patrona de España, de la Hispanidad, de Aragón, de Zaragoza y de decenas de pueblos de nuestro país, seguro que fue porque lo es de la Guardia Civil. Pero no te atreviste a meterte con la Institución más valorada por los españoles y lo hiciste con su patrona, con la mía, a sabiendas de que los guardias estaban de celebración ese día. Un cobarde además porque te cagas en un símbolo de devoción católico, pero no lo haces con Mahoma o con el Corán, porque sabes que si lo haces puede que alguien no sólo te recrimine tu actitud, como hago yo hoy, con una carta.
La sequía de trabajo que sufres, la falta de riego al cerebro que al parecer esta sequía te provoca y la propia inactividad que tienes hacen que tengas que esperar acontecimientos importantes para poder salir de tu caverna y ganarte tu minutito de gloria. Es de lo que vives, es la única manera de que la gente hable de ti, cagando y vomitando. ¡Triste, muy triste!
Puedes defecar o cagarte en lo que te dé la gana, entiendo que es por tu diarrea -al parecer también mental-, pero no olvides que para defecar tienes que tener después con qué limpiarte, porque de lo contrario, la mierda, aunque sea tuya, te cubre hasta las orejas y no hay nada peor que estar de mierda hasta arriba, como lo estás tú, porque eso hace que donde llegues apestes.
Te has cagado en la conquista, en los conquistadores y en los descubridores de América, pero defiendes los asesinatos y el genocidio del comunismo en todo el mundo: los de Cuba, donde vives como un verdadero rey -o más bien como un cacique, pero de los de la época del Descubrimiento-, y los de Venezuela, ejemplo como todos sabemos de la única y verdadera democracia.
Te cagas en el Ejército, en las Fuerzas Armadas españolas, en su música, pero te duermes arrullado por el sonido de los disparos del Ejército y las Policías cubana y venezolana contra los disidentes politicos en sus respectivos paises y duermes tranquilo con ese sonido. Aquí al menos es la música lo que te molesta, allí ni el repiqueteo de las pistolas, las balas y los gritos de las víctimas te despierta.
Al parecer, para ganarte a tus nuevos valedores sigues esa moda que hoy existe entre algunos gobernantes hispanoamericanos y entre los “intelectuales” de tres al cuarto que pululan por España viviendo de las subvenciones, como tú: los primeros denigran su origen y los segundos, haciéndoles el juego, arremetéis contra todo lo que suena a español.

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Cuídate Guillermo, porque tanto cagar, defecar y vomitar no es bueno, puede resecarte el cerebro -sí, más todavía-. Puede que la mierda que sueltas te cubra hasta arriba, que te ahogues en ella y te deje peor de lo que estás. De todas formas, la suerte que tienes es que lo haces en un país donde la democracia y la libertad de expresión sí que existen. Me gustaría verte haciéndolo en la Cuba de tus amores o en la Venezuela del respeto a los derechos humanos. Con tus cagadas has incurrido en algún que otro delito, míralo bien y piensa otra vez antes de cagar y de cagarla.
¿Ves como al final hemos demostrado que eres un ignorante? Lo que viene a ser un "tonto el haba", un verdadero "hijo de p***", desde el cariño que no te tengo y como definición del DRAE".

Este guardia civil respondía así al mensaje rebosante de odio hacia España y los españoles que Guillermo Toledo publicó en su muro de Facebook


 FCC, otro ejemplo de empresa española con destacada responsabilidad social en Hispanoamérica

¿Qué es la Leyenda Negra?
La Leyenda Negra es un prisma a través del cual se deforma la Historia de España. Una guerra propagandistica que atenúa las virtudes y acentúa los defectos. Hay una metodología negrolegendaria que resulta de esa visión de los hechos históricos españoles. La Leyenda Negra tiene dos características esenciales: es incesante y se va modulando, se va adaptando al contexto histórico.

¿Cuándo surge el término Leyenda Negra?
Emilia Pardo Bazán fue la primera que lo utiliza con carácter historiográfico en 1899. Blasco Ibáñez lo recoge en 1909 en unas conferencias en Argentina. Es entonces cuando se empieza a usar en la prensa, en algunos círculos al menos. Y es en 1914 cuando Juderías lo hace famoso.

¿Quién la crea?
El origen se situa en Italia, por las tropas españolas que allí guerreraron, pero cobra importancia en los Países Bajos. Tanto por el protestantismo como por la llegada de las noticias de lo que pasaba en América. Y Bartolomé de las Casas y Antonio Pérez ayudaron, obviamente, a difundir las exageraciones, mentiras y medias verdades. El salto cualitativo se da con la aparición de la imprenta, una herramienta esencial. Se unieron ideología y tecnología.

¿Y qué dice la Leyenda Negra, hacia dónde van sus críticas? 
Hay dudas sobre la conversión y de la profundidad religiosa de los españoles. Por la presencia de moros y judíos, ya sabe. Y eso que los judíos de España venían expulsados del resto Europa. Los Reyes Católicos expulsan a los judíos como antes habían sido expulsado de Francia o Inglaterra. Los judíos manejaban leyes privadas que hacían muy difícil su integración en una sociedad que pretendía homogeinizarse. La nación se forjaba en base al nervio religioso, de nuevo, como el resto de naciones europeas. Es inherente a todas sociedad de la época. En Inglaterra con los anglicanos, Holanda con protestantes, luteranos...

Otras naciones sufrieron campañas de desprestigio y no arrastran el estigma hasta hoy.
España era el imperio de la época.

Hubo otros imperios, antes y después, ¿por qué nosotros?
Porque nosotros nos lo hemos creído. Hemos asumido como cierto todo. Y otra razón: nunca nos hemos defendido. Ya lo denunció Quevedo en 1609 en un libro imprescindible para entender el problema, de nombre "España defendida" (el entrevistado busca en su libro el verso de Quevedo "que demuestra que ya a principios del XVII se daba el problema"):
¡Oh, desdichada España, revuelto he mi veces en la memoria tus antiguedades y anales, y no he hallado por qué causas seas digna de tan porfiada persecución. Sólo cuando veo que eres madre de tales hijos, me parece que ellos, porque los criaste, y los extraños porque ven que los consientes, tienen razón de decir mal de ti!

¿Existía ya en aquél momento algo parecido a una tentación localista, cierta nostalgia foral que entorpeciera el proceso de construcción nacional ?
El regionalismo nace el XIX.

¿Antes no había nada?
Nada.

¿Y 1714?
Un invento.

¿Y 1640?
Son revueltas como hay infinitas.

Se independizó Portugal.
Cataluña es algo con la llegada de los Borbones. Es justo al revés de como dicen. Felipe V es el gran benefactor de Cataluña. Sienta las bases de esa región que tenía unos problemas demográficos gravísimos.

Y se acaba con los fueros y se instauran los decretos de Nueva Planta.
Lógico. Eso lo hicieron en la Revolución Francesa en 1789. En toda nación política se tiene que acabar con los fueros, si no, no hay tal. La nación no admite privilegios.

La Iglesia

¿Cuál es el papel de la Iglesia a la hora de forjar nuestra historia, nuestra identidad y la de los pueblos hispánicos?
Fundamental. Y se lo dice un ateo. Un ateo católico.

Para muchos estudiosos, el papel de la Iglesia ha sido excesivo y casi omnipresente. Y eso explica en parte nuestra "crisis perpetua".
El tema clerical es atacado mucho desde el extranjero, es cierto. Sobre todo a raíz de la Ilustración. Voltaire fue durísimo. Hizo una asociación religiosidad-incultura que ahondó aún más en el descrédito de España. Para ellos, España no era, culturalmente, homologable al resto de Europa. La Inquisición, por ejemplo, se empieza a criticar en la Ilustración, no antes. La crítica es del XVIII. Y también opera en contra de España el mito de Europa, que considera a Europa el receptáculo de las ideas más sublimes. Y el mito de la cultura, que dice que la salvación vendrá por la cultura y no a través de la religión.

Pero la religiosidad era lo habitual en las sociedades de aquella época.
Sí, pero nuestra religiosidad era católica y el catolicismo no es racista. Por eso en América se pudieron convertir. Ahí está el indio Juan Diego, de la Virgen de Guadalupe. No se puede decir lo mismo del protestantismo. Lutero es un gran antisemita. Y Erasmo habla con tufo racista.

Todo esete enorme caudal de embustes y patrañas... ¿ha afectado a nuestra identidad nacional?
Sí.

A muchos españoles les cuesta abrazar la idea de España. Otros, directamente, reniegan de ella.
El regionalismo ocurre en todas partes. Ahora bien, la identificación de España con Castilla no ha ayudado, bien es cierto que, demográficamente, Castilla pesaba ocho veces más que Aragón.

¿No hubo Leyes que impedían el comercio con América a los aragoneses, catalanes, valencianos...?
No existían esas leyes. Eso es un mito. Los puertos estaban monopolizados por Cádiz y Sevilla, eso sí. Pero es diferente.

Antes de eso, ¿un catalán podía comerciar con América?
Si iba a Cádiz o Sevilla, por supuesto. De hecho muchos catalanes participaron en la Conquista/Evangelización de América integrados en las filas de la Iglesia. Hubo hasta virreyes catalanes. Y protagonistas vascos, a mansalva. Lo que pasa es que la vieja Corona de Aragón solía mirar más al Mediterráneo. Tenga en cuenta que a las sectas catalanistas les gusta desmarcarse de toda relación histórica común con España.


¿España ha sido diferente?
Sí, en lo siguiente (Iván Vélez, en esta respuesta, anima al entrevistador: "apunta, apunta"): España ha integrado a las sociedades con las que se encontró en América, mientras otras naciones las exterminaron. Fundamos universidades, colegios y ciudades. Los otros expoliaron. En particular Inglaterra y Holanda. En la América española los indios tienen sus apllidos, un idioma, unas leyes, un urbanismo; no así en otros imperios.

Yo me refería a otra excepcionalidad, la turbulenta, ya sabe, las guerras civiles permanentes, el poco peso del liberalismo, la preponderancia de la Iglesia, las dificultades para vertebrar la nación…
A esos autores habría que decirles, por ejemplo, que dónde está la unidad de Alemania. Es de antesde ayer. O la de Italia. Las fronteras españolas llevan siglos fijadas. Y la unión es de facto entre Isabel y Fernando pero ya venía apuntada por infinidad de matrimonios. El compromiso de Caspe es un ejemplo.

La Hispanidad

¿Qué es la Hispanidad?
Es una de las partes del mundo actual en su aspecto histórico, político y cultural. La identidad hispánica está vinculada a la lengua, al sustrato religioso y a una serie de instiruciones civiles. Pero quien quiera saber de verdad qué es la Hispanidad no tiene más que ir a una plaza de armas de una ciudad hispanoamericana, ahí están todas las instituciones: Iglesia, cabildo, ayuntmaiento, audiencia, mercado… todos los poderes. Hoy podemos decir que la Hispanidad es la lengua española.

¿Los habitantes de la Hispanidad se sienten identificados con ella?
Algunos no. La Leyenda Negra opera en contra de esa unidad cultural. Uno de los peligros que corre la Hispanidad es el avance de las iglesias evangélicas. Son de carácter disolvente. Dirigidas todas por EEUU. Volvemos al papel de la religión a la hora de forjar la identidad nacional española y la posterior Hispanidad: su aportación ha sido determinante y su impronta indudable. España fue un imperio doblemente católico: católico por lo religioso y católico por universal.

¿Y no puede ser que esa identificación tan estrecha entre Iglesia y nación sea una de las causas del desapego de las izquierdas a la idea de España?
Las izquierdas en España, excepto la liberal, son anticlericales. No ateas, son anticlericales. Quieren quemar al cura, no negar la posibilidad de Dios.

¿De ese anticlericalismo viene el antiespañolismo?
Es un factor importantísimo, desde luego.

El nacionalcatolicismo fusionó los dos ejes argumentales en un solo movimiento.
Claro, Franco acaba por confirmar la sospecha.

¿Cuándo se produce ese divorcio entre las izquierdas y la idea de España?
Durante el Regimen se produjo mucha desafección. Casi todos los movimientos disgregadores se larvan en el Franquismo.

¿Se celebra la Hispanidad en Hispanoamérica?
Cada vez menos. Por el indigenismo.

Indigenismo, otra vez la izquierda...
La izquierda y, paradójicamente, la Iglesia. La teoría de la liberación, ya sabe. El indigenismo es el mito del buen salvaje.

¿El mundo anglosajón está devorando la Hispanidad?
Sí.

¿Es enemigo de la Hispanidad?
Es rival y tiene otra identidad.

Puerto Rico y Cuba son dos bationes de la Hispanidad que están a punto de ser fagocitadas por los EEUU. ¿Existe un desprestigio de lo hispano?, ¿del idioma incluso? Ya conoce el fenómeno del spanglish y cómo las segundas generaciones de inmigrantes pierden, por lo general, el español. Un idioma, el nuestro, por cierto, sin predicamento alguno en áreas tan fundamentales hoy en día como lo tecnológico o lo científico. ¿Estamos siendo fagocitdados por una identidad global anglosajona?
Es difícil decirlo en una totalidad. Por ejemplo, en México, no existe nada en inglés. En México no hay señales de stop, hay "pare". El papanatismo anglófilo está más presente en España que en muchos paíes americanos. Se defiende más el idioma allí que aquí.

Ellos también tienen problemas para afirmar su identida hispánica.
México es un ejemplo calrísimo. Existe una ambivalencia brutal. Conviven la hispanofilia y la hispanofobia. Por ejemplo, en Bolivia, el núcleo del indigenismo es la hispanofobia, además de un componente racista que, por cierto, puede acabar con Bolivia. El gran enemigo no es la anglofilia, que también, es el indigenismo.

En 1992, durante el Quinto centenario, se acuñó un término nuevo: "encuentro".
Nada de "encuentro" entre culturas. Lo que se produjo el 12 de Octubre de 1492 no fue ningún encuentro, fue un Descubrimiento.

¿Por qué Descubrimiento y no encuentro?
Porque en América no había un grupo ni una civilización, había cientos. El mito es creer que existía “el indígena”. Y no. En el actual México había grupos enfrentados a muerte, un mosaico de sociedades políticas en distintos grados de desarrollo. De arcadia nada.

Bueno, entonces se produce el encuentro entre una cultura y muchas culturas.
Eso sí.

Luego hubo un encuentro.
No, hubo un Descubrimiento.

Es una postura etnocéntrica. Dice usted que los españoles llegamos allí y descubrimos a una gente… pero esa gente ya existía.
Ellos no sabían ni que existía América.

¿Quién?
Los que estaban allí.

Ni nosotros. Cólon creyó que llegaba al Japón.
Nosotros sí, hicimos cartografía y enseguida se fue aclarando dónde estábamos. Es absurdo hablar de encuentro.

¿Por qué?
Porque España tenía unas instituciones con unos objetivos y se encuentra

¿Se encuentra?
Tropieza. Tropieza con unas sociedades que no ignoró y a las que tuvo que ir integrando. Era un imperio civilizador. Creaba ciudadanos, los asimilaba; así lo ordenó Isabel la Católica. Porque había un modelo, un ortograma imperial según el cual toda sociedad con la que se fueran topando había que convertirla e integrarla.

¿Y esa influencia no se produjo bidireccionalmente?
No.

Nos trajimos de allí productos, palabras...
Sí, pero el español que iba allí no hablaba náhuatl y los de allí sí hablaron español. Hubo una enorme desproporción de influencias. España pudo (subraya pudo) llegar a las costas de Veracruz, donde estaba el imperio Azteca. Lo que es imposible es que Moctezuma hubiera podido llegar a España. Imposible. Por muchos motivos: tecnológicos, ideológicos, teológicos... de todo tipo. Sólo una de las civilizaciones tenía la capacidad de descubrir a la otra. 


viernes, 25 de septiembre de 2015

INGLESES Y NORTEAMERICANOS, LOS ASESINOS MAS DESPIADADOS DE AMÉRICA



Los españoles cometieron tropelías en la conquista de América, pero en el caso de los ingleses la mortandad podría calificarse de matanza, sin más consideración o interpretación.

 Foto: Británicos y estadounidenses se las han ingeniado para fingir que la colonización de América no fue una matanza.

 Británicos y estadounidenses se las han ingeniado para fingir que la colonización de América no fue una matanza.
PERO LO FUE Y DE LAS PEORES MATANZAS DE LA HISTORIA


Entre los siglos XVI, XVII y XVIII, la crueldad llegó a niveles de holocausto con la apocalíptica acción de los ingleses en sus áreas de influencia. Los malos parecían siempre los mismos, pues el aparato de propaganda de los destinatarios de la Leyenda Negra estaba muy bien resuelto y el eco de la caja de resonancia de los anglos funcionaba a pleno rendimiento. Por contra, los receptores de las invectivas, los españoles, éramos más proclives al reparto de cera que a una esmerada dedicación a los medios.
Antes de la llegada de los ingleses a América, existían civilizaciones bien estructuradas forjadas durante siglos en algunos casos
El sambenito de los desatinos que se le imputan malévolamente (aunque no carentes de fundamento) a la Conquista Española no lo redime el “y tú más”, obviamente, pero sí es necesario destacar que nuestros detractores no eran solamente inocentes querubines, sino que hacían horas extras por mejorar las estadísticas (lamentables en todo conflicto entre humanos) que nosotros causamos en acciones que por estar enmarcadas en conductas menos civilizadas por la época en que se desarrollaron, no restaban inhumanidad a aquellos actos obligados por la dinámica de conquista, sin atenuar por ello el horror que conllevaron a sus habitantes autóctonos. Las almas despachadas en aquel larguísimo episodio, por su número casi incontable, llegarían a colapsar los sistemas contables de la época.
En el caso de la Conquista Española, la mortandad se asoció más a las enfermedades transmisibles –viruela, sarampión, gripe, tifus, peste bubónica y otras enfermedades infecciosas endémicas en Europa–, que tuvieron un papel decisivo al diezmar a los desprevenidos locales; el ardor guerrero contribuyó lo suyo también. En el caso de los ingleses la mortandad podría calificarse de matanza, sin más consideración o interpretación. El abundamiento de datos certificaría este hecho, pero lo dejaría reducido a las frías miserias de la estadística.
 Las dos naves de James Cook en su segundo viaje al Pacífico.
Las dos naves de James Cook en su segundo viaje al Pacífico.


Una forma de crueldad inusual
Antes de la llegada de los ingleses a América, existían civilizaciones bien estructuradas forjadas durante siglos en algunos casos. Para ellos, los habitantes de dichas civilizaciones no tenían la consideración de humanos. El colono anglosajón mostró una forma de crueldad inusual fuera de los campos de batalla y en ello, aunque aquí, en caliente, entran atenuantes obvios. Los pueblos sometidos fueron meros espectadores de las masacres cometidas en los actuales Estados Unidos, Caribe, África y Australia, por mencionar algunas latitudes al azar. Mientras los españoles intentaban convertir a los autóctonos al catolicismo, a veces con métodos algo expeditivos, y los portugueses, más mercantiles, trataban de controlar los puertos de Brasil y la costa oeste de África e India para así potenciar su fabulosa red comercial, los ingleses entendían que los indígenas de América debían ser literalmente exterminados  –como así ocurrió en sus zonas de actuación–, para de esta manera repoblar el continente con ingleses de pura cepa. Y no vale decir que eran presidiarios desalmados o disidentes recalcitrantes frente a la monopolista fe anglicana, no; avezados exploradores como Rourke, Cook, y, antes que ellos, el inefable Drake, postulaban el exterminio en masa de los lugareños que asistían sorprendidos a la total subversión de la hospitalidad por aquellos energúmenos adecentados con uniformes de lujosa botonadura. Era la educada Inglaterra la que se oponía al mestizaje con los subhumanos.
El caso de Australia y de los EEUU es un ejemplo sangrante de lo que sin rubor se puede llamar perfectamente un genocidio
El abuso e imposición arbitrarias de una Inglaterra exultante ante sus conquistas (no existían entre ellos un Fray Bartolomé de las Casas ni la más mínima norma que se pareciera a las Leyes de Indias) permitiría el salvaje saqueo, el expolio y el apalizamiento a millones de “indios” o aborígenes por parte de una cultura que a sí misma se llamaba civilizada. En lo económico y político, los beneficios soslayaron cualquier atisbo de humanidad, dejando a los intereses indígenas totalmente condenados a la muerte en guerras asimétricas, a la inanición en la mayoría de los casos y a la esclavitud flagrante y rampante.
El caso de Australia y de los EEUU es un ejemplo sangrante de lo que sin rubor se puede llamar perfectamente un genocidio. En menos de un siglo en la costa este bajo la influencia colonial inglesa no quedaban autóctonos para contarlo salvo los que servían de diversión en los circos, y por supuesto, ni qué decir de la ola aniquiladora posterior de sus pupilos que no dejaron títere con cabeza hasta llegar al Pacífico en California.
En la India, tras más de dos siglos de dominación británica, la esclavitud era generalizada y no se les permitía a los locales competir con productos propios en los mercados internacionales, hasta que llegó Gandhi con su rueca.
 Sir Francis Drake
                          EL PIRATA  Francis Drake

En Australia se les fue la mano totalmente. De más de 900.000 aborígenes contabilizados por su propia Sociedad Geográfica, algo más de 30.000 escaparon a aquel Apocalipsis de destrucción sistemática y, probablemente, planificada. Estos aborígenes llevaban en Australia aproximadamente 60.000 años cuando los primeros ingleses les hicieron notar su avanzada civilización, era el año 1770 y el infierno abría sus fauces.
Los ingleses declararon a Australia como terra nullius, es decir, sin habitantes humanos, de tal manera podrían así justificar el despojo de las tierras indígenas y el saqueo del continente. Tras arrebatarles las tierras fértiles, arrojaron a los aborígenes a las zonas áridas del interior donde morían como chinches. Enfermedades desconocidas arrasaron aquel último reducto del paraíso en la tierra, en un siglo exacto desde aquel terrible desembarco de los pulcros y puritanos anglos.
Sus hazañas africanas despojaron de su nombre, identidad, dignidad y libertad a millones de esclavos procedentes de los puertos de Senegal y Guinea hacia las plantaciones del Caribe, Norteamérica y Sudamérica. Los infernales viajes donde una multitud de seres castrados de los más elementales derechos de existencia, encadenados entre sí, sin espacio para moverse, viajando durante meses, mareados hasta la extenuación, rodeados de vómitos, entre los alaridos de las mujeres y los lamentos de los agonizantes, generaban escenas de horror inconcebibles. Se calcula que uno de cada tres sobrevivía a esta travesía. Estas acciones de inhumanidad flagrante eran la obra de los que imputaban a España la famosa Leyenda Negra.

El pasado es inevitable
Es probable que bastantes de nosotros podamos sentir vergüenza sobre algunos aspectos de nuestra conquista allende los mares. La esclavitud en Potosí, la explotación en las encomiendas, el asesinato de Atahualpa por Pizarro, los efectos colaterales de las enfermedades transmisibles, etc; pero al menos teníamos unas claras y bastantes expeditivas leyes moderadoras. Pudo ser de otra manera, pero no fue así. El pasado es inevitable al tiempo que es una enseñanza.
Tradicionalmente, los historiadores más minimalistas cifran la población precolombina en unos 12.000.000 aborígenes
Mientras las campañas de propaganda bien orquestadas y engrasadas por nuestros adversarios tenían un efecto multiplicador, nosotros usábamos la imprenta para propagar la palabra del Señor que, a la hora de la verdad, estuvo un poco flojo de asistencia en los momentos críticos.
Henry Kamen, excelente hispanista, en su extraordinario libro 'Imperio', escora en mi opinión en una apreciación quizás algo exagerada, pues habla del genocidio demográfico más grande de la historia documentada (un 90% de mortalidad en los 150 años posteriores al desembarco de Colón). Tradicionalmente, los historiadores más minimalistas cifran la población precolombina –Henry Dobbyns– en unos 12.000.000 aborígenes (los maximalistas hablan de 50.000.000 en todo el continente). La mortalidad posterior por la acción de la guerra de exterminio y la cruel viruela, y las no menos agresivas venéreas, dejó los territorios del norte de América hollados por los ingleses en una tabula rasa sin contar con el énfasis expansivo posterior de sus pupilos tras la independencia.
Parafraseando a Mae West, a la Inglaterra de entonces se le podría adjudicar aquella famosa frase dicha por esta dicharachera fémina con un daikiri en la mano y media docena en el estómago: "He perdido mi reputación. Pero no la echo en falta".



martes, 15 de octubre de 2013

ESPAÑA EN NORTEAMÉRICA. Orgulloso de ser espaÑol



·  ¿Sabía usted que la bandera confederada sigue el esquema de la cruz de San Andrés, que el dólar es de origen español y que los primeros dieciséis caballos de Norteamérica los llevó Hernán Cortes?
                   

· 
 La hispanidad no sólo guarda relación con los países actualmente conocidos como iberoamericanos, su poder también llegó a extensas zonas de Norteamérica, y hoy algunas ciudades, escudos, banderas y hasta la propia moneda de allí son un reflejo vivo de esta importante influencia.


España no ha sido solamente la primera en descubrir el Nuevo Mundo, el más allá del cabo Finisterre, del “fin de la tierra”, sino también la primera en pisar Norteamérica. Antes de que ningún europeo, -futuro estadounidense-, tocara aquellos terrenos, los españoles ya paseaban sus banderas por ellos.
El primer hombre en navegar el famoso río Colorado yanqui, era español y se llamaba Fernando de Alarcón. Y el primero en surcar el Mississippi tenía la misma procedencia ibérica, respondiendo al nombre de Hernando de Soto, natural con toda probabilidad de Jerez de los Caballeros, Castilla.
Asimismo, él y sus 400 hombres aguerridos hicieron primicia explorando las zonas de Tejas, Oklahoma y Arkansas, y navegando los puertos naturales de las actuales Nueva York y Virginia. Otro más, Alejandro Malaspina, fue el primero en rastrear la costa de California, y uno adicional, Vázquez de Coronado, el que atravesó el Cañón del Colorado alcanzado la hoy conocida como Kansas City.
Antes de que los ingleses comenzaran sus masacres con los indios, persiguiéndolos, esclavizándolos y hacinándolos en reservas como si fueran animales, los españoles ya pactábamos con sus tribus, como las de los sioux, navajos, cheyennes, arapahoes, e incluso como la de los comanches, de dónde viene la famosa frase que ha pasado de generación en generación por la cultura popular de “territorio comanche”.
La ciudad más antigua
Obviamente, estos importantes hitos no podían pasar desapercibidos en unas tierras que prácticamente fueron españolas en más de la mitad de su totalidad hasta bien entrado el siglo XIX. Hoy Estados como el de Arizona, el de Florida, el de Luisiana, el de California, el de Nuevo Méjico y el de Tejas pertenecían al por aquel entonces virreinato de la Nueva España. De hecho, Florida, que es la ciudad más antigua de los Estados Unidos de América, conserva aún una antigua fortaleza española sobre la que todavía hondea el estandarte hispano.



Castillo de San Marcos (Florida) y bandera imperial de España

La huella es evidente; las ciudades de Los Ángeles, de San Francisco y de San Agustín, entre otras, tienen origen ibérico, esto es, hispano y católico, ambos inseparables. Y se puede decir lo mismo de islas como la de San Juan. Nombres, todos ellos, que cabrían esperarse de los españoles que partieron rumbo hacia nuevos horizontes terrestres a bordo de una nave como la Santa María, y no de los modernos estadounidenses que hicieron lo mismo hacia lugares extraterrestres con un cohete al que apodaron Apollo, divinidad de la mitología greco-romana.
Hoy en día Madrid no es sólo la capital de aquel magno Imperio, sino una ciudad de Estados como el de Alabama , el de Colorado, el de Iowa, el de Virginia o el de Nebraska; y Washington ataño no era el centro político de Estados Unidos, sino un territorio perteneciente a la corona española.

Bandera del estado de Florida

La presencia de los antiguos dueños e inquilinos también subsiste en algunas banderas y escudos. Así, por ejemplo, la Confederada diseñada por el congresista William Parcher Miles y la del Estado de Alabama, lugar de procedencia del famoso personaje cinematográfico Forest Gump, guardan la simbología de la Cruz de San Andrés, emblema de la antigua bandera española que hoy siguen usando los carlistas. Y respecto a los escudos, tanto el de Alabama como el de Los Ángeles incluyen en uno de sus cuarteles el castillo y el león de los antiguos reinos peninsulares.

Bandera del estado de Alabama

Otro escudo que asimismo preserva la señal de su origen es el de Tejas. En él, se incluyen las seis banderas de las seis naciones que han ejercido la soberanía sobre su territorio; entre las que está, como no podría ser de otra manera, la rojigualda española. Igualmente, en el capitolio de Tejas luce egregio el emblema de Castilla recordando, por otro lado, que aquellas zonas pertenecieron hasta fechas muy recientes al propio México.


Esa España de los grandes hombres que llegaron hasta el fin del mundo dejó también su impronta en la moneda que hoy usan cotidianamente los estadounidenses y es la divisa más demandada en los intercambios económicos internacionales: el dólar.
En efecto, el símbolo de este dinero adoptado por el Rey Fernando el Católico para la Nueva España no es otra cosa que las dos columnas de Hércules en las que se entrelaza una cinta donde se incluía la famosa frase “non plus ultra”, que se modificó por “plus ultra”, es decir, “más allá”.

La antigua mitología griega decía que Hércules limitó el mundo de Zeus en dos pilares, esto es, en dos extremos, uno de los cuales era Gibraltar. Así, en aquel entonces se pensaba que tras el peñón no había nada; hasta que Colón demostró que sí, que “más allá” estaba América aguardando ser descubierta por él bajo el amparo de España.
El tálero de Carlos V




 

Fueron trece los trabajos de Hércules!!!..., y no doce. En el decimotercio, el héroe, bien inconscientemente, creó el símbolo del Dólar, enigmático ideograma hoy empleado por millones de individuos, quienes no sospechan que en el $ se resumen dos mil años de la historia de España.
Según la mitología griega, fue en Gibraltar, a orillas del dilatado mar azul, que el valeroso Hércules limitó con dos columnas el mundo de Zeus.
Pasaron años evaporándose los siglos, transcurriendo la Historia hasta 1610, en que España, doblándose bajo el peso del oro llevado de América, decidió, para facilitar los intercambios comerciales en la tierra, que desde Colón... se volvió redonda, acuñar monedas de ocho reales, cuyo símbolo sería las dos columnas de Hércules con la divisa Plus Ultra (más allá... de las puertas del viejo mundo).
Adoptaron los ingleses estas monedas, llamándolas Pillar-Dollar (Pillar, traduciéndose por columna); cuanto al origen del nombre «Dollar», en Alemania tenemos que buscarlo.
A los primeros años del siglo XVI, el conde Schlick hizo acuñar en la ciudad de «Joachimsthal» (valle de Joaquín), en Bohemia, monedas llamadas Joachims Thaler, abreviándose el nombre en el transcurso de los años en Thaler.
Los ingleses, que más tarde utilizaron estas monedas, las llamaron sucesivamente Thaler..., Tholer..., y finalmente, Dollar, la actual unidad monetaria americana.
Entre tanto, fueron acuñadas en España nuevas monedas, donde las columnas de Hércules envueltas por una guirnalda llevaban inscritas Plus Ultra, integrándose entonces como símbolo en el escudo español, perpetuándose en el nacional.
Fue durante el Congreso de los Estados Unidos en julio del año 1787 que se decidió la creación del Dollar, con la misma paridad que el Duro español, adoptando como símbolo la $, estilizando las columnas del escudo español, cuya guirnalda se transformaba en «S».
El águila de nuestro escudo Imperial agarra hoy el dólar americano...
Por otro lado, el mismo nombre de “dólar” tiene relación con el Sacro Imperio Romano del que fue Rey Carlos V.
En el siglo XVI el conde Schlick ordenó acuñar en la ciudad de Joachimsthal (valle de Joaquín) unas monedas a las que denominó “Joachims Thaler”, abreviándose “Thaller”, y que con el uso pasó a “Tholler” hasta llegar a “Dollar”. De hecho, el dólar español fue adoptado en 1785 como moneda oficial de los Estados Unidos a cuyas colonias España ayudó a independizarse de Inglaterra, y en 1787 se creó el dólar estadounidense fijado en paridad con el duro español con valor de 8 reales también españoles y cuya simbología tomó y que hoy se representa como una “S” atravesada por dos erguidos palos: $.
Pero existe otro tipo de huella de España en los actuales Estados Unidos: la cultural y humana. El sur y el oeste de aquella nación está indeleblemente marcado por esas constantes, a través de México, sobre todo después de que, con el Tratado de Guadalupe Hidalgo, Norteamérica se quedó con inmensas extensiones que ahora son los estados de Texas, Arizona, California, Nuevo México y Colorado.
Ahí dejó España una marcada huella que ha fructificado tres siglos después en grandes metrópolis como San Francisco o Los Ángeles. Franciscanos y jesuitas fueron creando en los siglos XVII y XVIII, las misiones y los presidios, unas veces en forma de ranchos desperdigados y otras de pequeños pueblos, que en muchos casos constituyeron el germen de grandes ciudades como San Francisco.


No fue fácil someter a las tribus indias, sobre todo a las nómadas, (comanches, navajos y apaches)... les fue mejor con las tribus sedentarias que se dedicaban a la agricultura.
Esclavos, no meras mercancías
Como explicaba Ramiro de Maeztu en su obra más emblemática Defensa de la Hispanidad, la religión marcó la impronta de la forma de colonizar España. A diferencia de Inglaterra o de Francia, la Corona española fue mucho más respetuosa con los derechos humanos, tanto con la población indígena, a la que integraron, como a los esclavos.
Esta cuestión supuso uno de los grandes motivos de fricción con Gran Bretaña, ya que los principios católicos españoles hacían que trataran a éstos de una forma más humanitaria, considerándolos “no como meras mercancías, sino sujetos de derechos como la religión, la propiedad y la familia”.
Pero la cultura del sudoeste americano es, en general, hija directa de España. Religión, folclore, costumbres, e incluso elementos materiales (como la cría del ganado, que los famosos cowboys de los western heredan de los vaqueros españoles; o como la arquitectura colonial) proceden de los primeros pobladores, castellanos, andaluces, vascos de aquellas grandes extensiones. Aunque en el siglo XIX, tras ceder todo eso México, el Oeste se pobló primero de elementos anglosajones y posteriormente de inmigrantes europeos (fundamentalmente irlandeses y nórdicos).
Los Estados Unidos actuales serían, en cualquier caso, irreconocibles tal como hoy las conocemos sin el legado español, desde el dólar hasta algo tan representativo de su cultura y su paisaje como el caballo: los primeros que llegaron al Continente fueron dieciséis equinos andaluces llevados en una de las expediciones de Hernán Cortes.